Los vestidos de boda y lo que no se ve

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Queda genial para la foto, bien puesto, todo en su sitio. Peluquería, maquillaje, complementos… Lo que se ve, pero ¿y lo que no se ve?

De rosa, de azul y de rojo. De tul, mono y de largo. Salgo de casa con taconazo, pero pensando que quizá… podría haberme llevado la bolsa con los zapatos planos. ¿Y el bolso? Demasiado pequeño para meterlo todo dentro. ¿Hará frío? Cojo las gafas de sol, bueno… mejor no que después no tengo dónde guardarlas. Y la gran frase: ¡Pero es que no puedo repetir vestido!

Soy de dejar este tipo de cosas para última hora. Me caliento más la cabeza con qué ponerme para una carrera y en cambio, para eventos de este tipo soy un poco desastre. “¿No te has pasado a por los zapatos?”, me preguntaba Elena Sanz, Asesora de Imagen y Personal Shopper de Quemepongo Valencia. La conozco desde hace dos años y ella… ya sabe de mis despistes y de mi ‘todo para última hora’.

Así empezó la aventura. Elena Sanz me hizo la ruta en busca de cada uno de los looks. Una asesoría que, siendo realistas, me evita perder tiempo y lo que compro sé que es un acierto. Ella sabe muy bien lo que me sienta bien en base a mi figura y por supuesto, amoldándose a mi presupuesto. Me asesora, me orienta y eso, aunque pueda parecer caro, a la larga, es una inversión. ¿Cuánta ropa que compramos termina olvidada en el armario? ¿Y que nos favorezca y realce aspectos que queramos destacar? Incluso ¡comprar online! Me declaro compradora de ropa por Internet, no me gusta ir de tiendas, y contar con su asesoría, incluso en este tipo de compras, ¡hay mucho ganado!

Vestido midi de tul

“¿El rosa palo me sienta bien?”. Elena no dudó en recomendármelo, según ella, el rosa palo es un color que resalta las pieles morenas. Además, ella siempre me dice, al estar delgada, que busque prendas que me ayuden a potenciar mis caderas. Con este vestido con cintura de talle alto de Asos lo conseguía.

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Y ahora viene lo que no se vio. Consejo: Evitad planchar (no fue cosa mía, sino de la tintorería) este tipo de tejidos, me refiero al tul. Fui a la boda con una bonita marca de la plancha, traducida en ligeros agujeros ‘quemados’ que quedaron ocultos entre el vuelo de la falda.

Mono ante azul

Si había una tendencia que no me gustaba nada eran los pantalones de camal ancho o también llamado palazzo tobillero. Yo misma decía: ¿Qué me voy a pescar? Pues terminé apostando por ellos a modo de mono. “Tienes las piernas largas”, así me decía Elena y me recomendaba que apostase por este mono de ante azul de Uterqüe (ahora muy rebajado), con detalle de volantes en la parte trasera, atado al cuello y con cinturón.

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¿Dónde vino el problema? Sigo enamorada de ese mono, el único inconveniente es que este tipo de prendas terminan siendo incómodas, más concretamente cuando nos toca ir al baño. ¿Y qué sujetador me pongo? Ese día descubrí que mejor dejarse de inventos y de llevar sujetadores a medio atar, solo se traduce en incomodidades. Para las que tengamos poco pecho y descartemos el ir sin sujetador, aquí va: las copas adhesivas de silicona o de tela. Resumiendo, este mono para una puesta de un par de horas genial, pero para un evento de larga duración… mejor dejarlo en casa.

Vestido largo rojo

Elegante y sencillo. Mi primer vestido largo para una boda fue este: “Diseño de parte superior entallada de manga corta con detalle de aberturas. Escote pico y abertura lágrima en la espalda”, así lo presentan en Uterqüe y no me hizo falta más. Resumen: cómodo y esto ¡vale por mucho! El collar es de COS, complemento también escogido por Elena Sanz.

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Making of

Y termino con un poco del making of de la sesión de fotos realizada por Pedro Mecinas y junto a Elena Sanz. ¡A divertirse!

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