Una niña que quiso jugar al deporte

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A ella le gustaban las clases de gimnasia, correr al “Pilla pilla” los días de lluvia en el patio cubierto del colegio y subir al rocódromo o tirarse a la tirolina siempre que la ocasión lo permitía. Moverse, caerse, intentarlo, siempre era un juego para ella y eso le divertía.

De Barbie, pin y pon y juegos de mesa. Con los años llegaron a casa los videojuegos y las partidas mano a mano con su hermano eran una mezcla de pique y compenetración. ¿Llegaremos a pasarnos todas las pantallas de Bubble bobble?, le preguntaba ella a su “Tete”.  Nunca lo consiguieron.

El deporte en el cole

Ir al colegio le encantaba. No se perdía una obra de teatro como personaje, aunque ¡cuánto le costaba aprenderse el guion! Ella disfrutaba una vez encima del escenario. En la escuela conoció los deportes de raqueta, los nervios a veces le jugaban una mala pasada en sus partidas de ping-pong y en el frontón era buena con su izquierda, no tanto con su revés.

Las primeras carreras fueron en el patio del colegio, que luego siguió practicando compitiendo en la liga local de campo a través de su ciudad, Alcoy (Alicante). Sus fines de semana eran un… ¿maratón en toda regla? A primera hora de la mañana ella tenía carrera, luego le seguía el partido de baloncesto y terminaba con los entrenos de patinaje artístico sobre cuatro ruedas. Parece que los deportes para ella no tenían fin.

De purpurina y zapatillas

Le gustaban los trajes, la purpurina y las coreografías sobre cuatro ruedas. Recuerda a sus compañeras de patinaje, casi todas chicas y un solo chico. Le hubiese encantado practicar la danza artística sobre patines, pero no tenía con quien hacerlo. Como ella retiene en su memoria, tan solo tenia un compañero y no era de su edad, demasiado pequeño para formar pareja de baile. Así pues, ella tuvo que apostar por los saltos y la piruetas, le gustaban, pero se ponía demasiado nerviosa cada vez que tenía que presentar su ejercicio ante un jurado. Mientras, ella recuerda sus carreras de cross de los sábados, rodeada de chicos y de vez en cuando aparecía alguna chica contra quien competir, solo muy de vez en cuando.

Creo que la historia de esta niña, quizá hoy sería un poco distinta. Ella hoy ya ha crecido y sigue practicando deporte, aunque tuvo que elegir y quedarse con uno solo. Ella corre y cuando acude a sus entrenos en las pistas de atletismo ve a niños y a niñas. Cuando va a carreras no solo hay hombres sumando kilómetros, sino que muchas mujeres llenan las calles con sus zancadas.

Creo que esta historia tiene que seguir escribiéndose.

2 Respuestas
  • JIMMY
    marzo 22, 2019

    Genial como siempre Gema.
    Esta historia merece por lo menos un par de capítulos más.

    • MissLeggingsRun
      marzo 24, 2019

      ¡Muchas gracias! Espero que muchas más líneas sigan escribiéndose. 😉

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