Salomon Run Barcelona: ¡Completé esas escaleras!

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Una imagen, un recuerdo, una llegada a meta exhausta, una pesadez de rodillas… Estas eran las situaciones que rondaban por mi cabeza de camino a Barcelona, en el tren. “Salomon Run Barcelona, vuelvo un año más a enfrentarme a ti”, me dije.

Salía delante, en cabeza de la prueba. El año pasado logré cruzar la meta en octava posición, ¿por qué no volver a intentarlo, a exprimirme? Sabía que no sería así. Había sentido alguna molestia en la rodilla derecha, la operada, y sentía que no estaba al 100%. Durante la cuenta atrás, volví a repetirme: “Gema, si duele, para”. Lo tenía muy claro.

Algo que…

Arrancamos y nuestras zancadas se dirigieron a su primer obstáculo, las escaleras que dan la bienvenida a la prueba y que a su vez, la concluyen. Ellas eran las encargadas de advertirnos que no sería una carrera fácil. “De dos en dos”, me decía mientras las subía. Las pulsaciones ya se habían disparado y ya quería calmarlas, pues sabía que esto era solo el principio. Pero empecé a notar algo extraño, mi cuerpo no estaba respondiendo de forma normal. Sentía mis brazos débiles o como si estuviesen experimentando una especie de calambre –no sé muy bien cómo definirlo-. “¿El desayuno?”, pensé. Mientras tal sensación se apoderaba de mi cuerpo, tan solo me ocurría en la zona del torso, advertía cómo llegaba el siguiente tramo de escaleras… y de pendientes. Pasaron más tramos de escaleras, cambios de terreno y empecé a encontrarme mejor. Ya cerca del Estadio Olímpico, pensé en la experiencia tan bonita que iba a experimentar: acceder al estadio como si fuese una atleta profesional… Ya todo iba bien.

Gané seguridad

No me dolía nada. Empezaba a ganar seguridad, aunque temía la llegada de las bajadas.

Me adelantaban. Una mujer, otra y con la suma de más zancadas, alguna que otra más. Sabía que este año no lograría ubicarme entre las diez primeras de la tabla clasificatoria. Esta vez no.

Ahora, mientras escribo en el teclado para hacer volar esta experiencia y podáis ser vosotros también partícipes de ella, viajo de nuevo a ese momento, la entrada al Pueblo Español. Reconocí la puerta que nos daba acceso y me dije: ¿Ya estoy aquí? Ese asombro se traducía en que sabía que la meta estaba no muy lejos. Llegaba a esas calles, con encanto y muy estrechas. ¿Difícil adelantar? Sí, pero eso ya no me preocupaba.

El final y ellas…

Llegaba el final. Bajadas… tenía recuerdo de ese recorrido. Me topé con ellas, con las largas escaleras de subida –eternas en ese momento- que daban paso a los últimos metros de la carrera.

Este año no me exprimí al final, no luché por rascar alguna posición. Terminé y me divertí.

Salomon Run Barcelona

Junto a Ibet, ganadora del sorteo Salomon.

Reportaje de la Salomon Run Barcelona 2019 en TV3: Ver

 

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