¿Qué es un número?

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De camino a la carrera le preguntaba a mi pareja: “¿Me dices en cuánto?”. Él sabe que tener un número en la cabeza hace que me pique, que me rete a mí misma, saber en cuánto tiempo debería hacer la carrera. Hoy volvía al circuito Divina Pastora Carreras Populares VLC, con la ‘17ª Volta a Peu al Cabanyal’ y sus 5800 metros. Tenían que ser rápidos…

“Haruki (mi entrenador) me dice que haga la carrera en …”, le decía a mi pareja de camino a la carrera. Automáticamente él empezó a calcular y me respondió con una cifra.

Llegamos. Antes de calentar tenía que buscarle, a él, a Haruki. Me vio y me dijo que podía hacerlo. Tuve que aceptarlo, me reí de la situación pues no estaba segura de poder lograrlo.

No iba a correr acompañada: Mi cabecita y yo, y ese numerito que estaba segura me vendría a la cabeza en plena carrera.

No estaba nerviosa. Es cierto, no sentía que lo estaba. Le di a ‘start’ al pulsómetro y de forma automática mi cabeza pensó: ¿No tengo que hacer una progresión? ¿Toda la carrera a ese ritmo? Mis zancadas empezaron, mientras revisaba constantemente mi reloj. Las piernas me pesaban, ya lo había notado mientras calentaba. Me adelantaban y pensaba: “Gema vas más deprisa, baja”.

El kilómetro 3 no mantuve, sino que la progresión empezó a ir en la dirección que no tocaba y mis pulsaciones… ¿Cómo puedo tenerlas tan altas? Recuerdo estar corriendo por el Paseo de la Malvarrosa, miré el reloj: “¿Todavía queda tanta carrera?”. Ya estaba pensando en muchas cosas, demasiadas. A punto de dejar el paseo escucho a mi lado: “Estoy aquí”. Era Haruki, me había alcanzado y pensé: “¡Ya me va a decir que no me duerma”.

Seguía comprobando cómo mis pulsaciones me decían que no iba a poder conseguirlo, estaba cansada y a lo lejos veía que una larga recta, eterna, sería la última hasta llegar a la meta.

“¿Dónde está?”. No lo tenía al lado, Haruki había desaparecido y pensé que estaría detrás, de alguna forma, controlando. Quizá…

Había logrado mantener el ritmo, que no aumentase y mis pulsaciones se mantenían, en lo alto, pero no iban a más. Quedaban tan solo 800 metros y me trasladé a mis series de los jueves en las pistas de atletismo: “Gema, ¡eso son dos vueltas!”. No sé si ese pensamiento me ayudó a aliviar la situación o todo lo contrario. ¡Dos vueltas en pista se me hacen eternas! Pero escuché un grito, alguien por detrás me gritó: ¡Gema! No reconocí su voz y pensé que era Haruki.

Cambié el chip. Me dije que tenía que hacer caso a esa voz y correr. Di un poco más, noté como mis piernas podían tirar e ir más rápido. Antes de entrar en meta no miré el crono, sino el tiempo que ponía en mi reloj. ¡Pero que lejos he estado de mi objetivo!

Los numeritos…

El objetivo que tenía marcado era mantener un ritmo entre 4-4,05min/km y parece que el cálculo en tiempo total no estaba… del todo bien…

Mi conversación con Haruki post carrera:

  • Yo: Haruki, no lo he conseguido.
  • Haruki: ¿En cuánto lo has hecho?
  • Yo: Espera que vea lo que dice el reloj… ¡La hice en 4:08 min/km!
  • Haruki: ¡Esto está muy bien!
  • Yo: ¿Sí? ¿Está bien?
  • Haruki: Puedes estar contenta
  • Yo: 🙂

Me gusta lograr mis objetivos, aunque sé que no siempre va a ser posible. Lo intenté. No hay nada como un: lo intentaste, está muy bien, no te martirices, lo has trabajado y eso es lo que importa. Un número importa, sí o no, pero suena interesante analizarlo, valorarlo y por supuesto, saborearlo, eso siempre. Por cierto, quien me gritó no fue mi entrenador, quien lo hiciese GRACIAS. Por supuesto, Rocky allí estaba.

Fotos: Adr SportPhoto

2 Respuestas
  • Aniuska
    noviembre 6, 2017

    Gemma, aquí ya sabemos como la cabecita puede jugarnos al lado bueno o al perdedor , muchas veces nos pisoteamos con mis pensamientos. Tu crónica me ha recordado en parte a mi, que en el km3 me empecé a fatigar , a agobiar y a pensar “todavía me queda la mitad?” ; pero esos momentos son los que pensé: da igual lo que quede Ana , no te excuses y saca las fuerzas de donde sea que debes llegar, aunque no estés en tu mejor momento de forma ni de salud. Todo eso es lo que hace que valoremos el esfuerzo y lo que cuesta llegar ahí , el sacrificio y el valor diario. Muchos besitos!!

    • MissLeggingsRun
      noviembre 20, 2017

      ¡¡No te contesté!! Cuánto hace la cabecita y que tantos dolores de cabeza nos da. Nos vemos pronto en alguna carrera, ¡seguro! 😉

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