Mi primera toma de contacto con el pilates

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¿Hacer pilates? Va a ser que no… ¡yo necesito actividad! Esto es lo que pensaba hasta hace tan solo un mes. Hace pocas semanas que me inicié en esta disciplina desconocida para mi y os aseguro que mi concepción ha cambiado de largo. Eso si, en ello estoy porque parece sencillo pero… ¡vaya con los ejercicios!

¿Por qué iniciarme en el pilates? Mi objetivo es sumar para mejorar en carrera y el pilates es una disciplina que ya llevan recomendándome desde hace tiempo.  Como ya os he comentado en más de una ocasión, necesito mejorar mi técnica de carrera y ello conlleva empezar por trabajar una postura corporal correcta. Además, cuando supero los 10 km, tanto en entrenos como en carreras, termino con dolor de espalda, sobretodo en la zona lumbar. Y qué decir del dolor de rodilla, en especial la derecha (operada, hace años, del ligamento anterior cruzado y meniscos) y el dolor de cadera que hace poco he empezado a notar.

Pude compartir estos problemas con Olga Bru, entrenadora personal en el gimnasio TYRIS SPA + FITNESS y ella me propuso practicar pilates,  me aseguró que al poco tiempo empezaría a notar una mejora. Con el pilates se trabajan de forma diferente los músculos, ya que lo hacen a lo largo de toda su longitud.

Primera semana: toma de contacto y evaluación

En nuestra primera toma de contacto, Olga me adelantó que los condicionantes que me suceden cuando salgo a correr, son los problemas básicos de un corredor, fundamentalmente por desequilibrios musculares, “ya que tienes músculos potentes como tu abdominal, pero tu lumbar e isquiones están más débiles o no se activarlos para el esfuerzo”, me explicó.

Olga ya me dijo los aspectos que debo mejorar: mi flexibilidad, fuerza, equilibrio y coordinación, además de tener una espalda fuerte y flexible. Necesito aprender a estabilizar mi pelvis, (estabilización lumbopelvica), lo que se conoce como pelvis neutra.

¿Qué voy a conseguir con todo esto? Correr sin dolor, aprender a trabajar en conjunto todos mis músculos y ser consciente de que todo el movimiento nace de esta zona.

Segunda semana: pilates en máquina

Aquí trabajamos la postura lumbar, tiendo a arquear mucho la zona lumbar.

pilates

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Me veía incapaz de mantenerme en el aire, pensando que tenía que hacer gran parte de la fuerza en mis brazos. Sí, tengo que trabajarlos pero… aquí la zona abdominal juega un gran papel.

Tercera semana: ¡a darle caña!

Os dejo con un vídeo de parte de la clase. Aquí empecé a cogerle el truco.

Os iré contando con el paso de las semanas. De momento, cuando camino por la calle y cuando salgo a correr estoy pendiente de hacer el ejercicio de retroversión de la pelvis. ¡Seguimos sumando!

2 Respuestas
  • Sergio
    julio 15, 2016

    A mí me pasó lo mismo, pensaba que sería más suave y llegado el momento sufrí de lo lindo para completar alguno de los ejercicios. Y las agujetas después qué? Pa morirse.
    Una cosa es cierta, he sufrido menos lesiones, sobrecargas y dolores en general, yo tb sufro de la rodilla, desde que lo práctico.
    Un saludo desde Elche

    • MissLeggingsRun
      julio 16, 2016

      Hola!!! Cierto eh?? Sudar yo?? jajaja si si, veo que no soy la única. Desde Elche!! Cerquita de Alcoy 🙂 Besos!

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