Tras el km 3, todo fue una inconsciencia

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En su momento, por mi cabezonería, estaba contenta de haber logrado esos 21 km, pero ahora digo que fue toda una inconsciencia seguir. En el kilómetro 3 me torcí el tobillo y decidí no parar.

¡Ganas de correr por los que no pueden! Llegaba la fecha, la que tanto habíamos esperado, la Wings For Life World Run, una carrera 100% solidaria destinada a la investigación de la lesión de médula espinal. Además, habíamos conseguido formar un equipo de 32 corredores bajo el nombre de ESFORÇ RUN, promovido por Esforç, Identitats Esportives y que tuve el placer de liderar junto a Olga Brú y Laura Jorge Nutrición. Así de motivados estábamos minutos previos al pistoletazo de salida:

¿Vamos bien de ritmo? Un poco rápido ¿no? ¡Cuánta gente nos adelanta! Estas fueron algunas de las conversaciones que mantuve junto a Alicia Álvarez y David Baldoví, con ellos compartí los km de esta carrera que… costó más de lo esperado. Pero antes…

Así empezó todo

“¿Cuántos km corro?” Esto fue lo que le pregunté a mi entrenador Haruki. Él no dudó y me respondió que me quedara en los 12km. Mi respuesta fue la de… ¿pero si el año pasado llegué a los 21km? No estoy entrenando distancias largas y su contestación tenía todo el fundamento. Tras mi respuesta, me advirtió que no se me ocurriera correr más de 21 km. Así lo hice ¿no?

Retomo la crónica de la carrera. Apenas habíamos dejado atrás el kilometro 3 cuando mi pie pisó donde no debía, se topó con un socavón en el suelo y el girón fue ‘bonito’. David y Alicia me cogieron al vuelo y… dolió. Pensé: “Esto me va a pasar factura”. Pero seguí. El dolor se calmó. ¿Esto va a terminar en el kilómetro 3?, pensé. No quería.

Fueron unos kilómetros de hidratación constante y tras dejar kilómetro 7, lo que se tradujo abandonar el Rio Turia, empezó la cuesta arriba para mi cabeza. 8, 9, 10, 11, 12… Me auto convencía de que si terminaba aquí haría feliz a mi entrenador y a mi tobillo (no quería ni pensarlo, solo notaba una pequeña molestia).

David y Alicia empezaron a hablar entre ellos y desconecté, aproveché para tomarme el gel y pensar en voz alta: ¿Cuándo volvemos a retomar el Río Turia? ¿Y el catcher car? David nos advertía que si manteníamos el ritmo llegaríamos, incluso pasaríamos el kilómetro 21.

Seguimos. El kilómetro 14 nos esperaba y nos adentraba en el Río Turia ¡por fin! Ya no sabía en que momento del recorrido volvería a ver un avituallamiento, el agua se terminaba demasiado deprisa. Entre los tres, compartíamos la única botella de agua que nos quedaba.

Llegó el kilómetro 16 y David se despedía de nosotras, ¡merecida carrera! No os había dicho que David se había sumado a la carrera después de hacerse un triatlón ¡NADA! Pensé… ¿y si termino también aquí? Pero seguí.

Cuentas atrás

La carrera se convirtió en una cuenta atrás. Entre las dos nos lanzábamos mensajes de: ¡Podemos hacerlo! A cada una nos dolía algo y de vez en cuando pensaba: “Gema, verás cuando pares y se te enfríe el tobillo”. “Puedo seguir”, le decía a Alicia. En realidad, erael mensaje que le trasladaba a ella, pero mi tobillo no estaba bien.

Creo recordar que en el kilómetro 18 y poco, nos despedíamos del Río Turia y pisábamos las calles de Valencia. Allí estábamos, sumando kilómetros y con el Mestalla a nuestra izquierda. Ya nos girábamos, sentíamos que el coche estaba cerca y alguien nos tranquilizó con: “A este ritmo nos os pilla en el 21”. Pero, pocos metros más delante alguien nos advertía que el coche ya había salido el río. Se acercaba.

Vimos el kilómetro 20. ¡No podemos parar! Solo nos quedaba una recta para llegar a ese 21, pero ¿dónde está el 21? “No lo veo”, le gritaba a Alicia. Ella me contestaba con que estaba delante nuestra, pero ¡no lo veía! No quería mirar atrás, tenía la sensación de que si lo hacía vería el catcher car, pero ahí estaba. Llegamos al 21, paramos en seco. Mientras, nos gritaban: “¡Podéis seguir un poco más!”. Ahí fue cuando dije: “No, mi tobillo”. Inconsciencia la mia.

Gracias a todos por hacer esta carrera tan especial, a todos los que decidisteis aportar vuestros kilómetros para la causa y en especial a los miembros del equipo ESFOR RUN, me encantó compartir este día con vosotros, aunque con algunos fuese muy breve. Mis felicitaciones al fotógrafo Adr Sport Photo. Adrían, vaya carrerón te pegaste tu también para cazar cada momento. Y para cerrar, aquí va la foto del bus de vuelta, el que nos llevó a la salida:

2 Respuestas
  • Cristian
    mayo 9, 2017

    Felicitaciones por el enorme esfuerzo y gran carrera. Ahora, los grandes deportistas saben retirarse a tiempo; es mejor abandonar una carrera que perderse meses en una recuperación. A no ser tan terca leona que con la cabeza también se corre.
    Besos dese Buenos Aires.

    • MissLeggingsRun
      mayo 11, 2017

      Tienes toda la razón. Al final ser cabezota se ha traducido en un esguince y un edema óseo…pero la recuperación está siendo buena. Gracias!

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