No logré mi objetivo en el Medio Maratón de Valencia ¿y qué?

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No lo cumplí, no lo logré, no bajé de la hora 45 minutos en el Medio Maratón de Valencia… ¿Y qué? Tras terminar la prueba y comprobar que no lo conseguí la respuesta no era un ‘¿Y qué?’, sino un cúmulo de imágenes, sensaciones, risas, madrugones que volaron por mi mente a un ritmo frenético. Decepción.

Os lo había dicho, lo sabíais que mi objetivo era bajar mi mejor marca personal, 1:45 minutos que logré en mi segunda media maratón y que tuve la oportunidad de correr en Barcelona. ¡Fue apasionante! Una prueba que me dejó marcada y que esta vez, siendo mi tercera y la segunda vez que repetía distancia en Valencia ¡quería saborearla al máximo! ¿Qué mejor que fijarse un objetivo para tener una recompensa mayor?

Acostumbrada a correr sola, esta vez no lo hice. “Me da la sensación de que no me exprimo”. Una frase que repetía continuamente a mi entrenador Rubén Gadea del equipo Sanus Vitae. “Si quieres, en tu objetivo, alguien te hará de liebre”, esta fue la contestación de Rubén. Sin pensármelo, acepté. Fue Diego Muñoz, de mi mismo equipo de entrenamiento, quien se ofreció a correr conmigo la prueba. Lo que parecía un juego, un aliciente se convirtió en un motivo más de presión, pero estaba todo controlado ¡solo tenía que confiar en él!

Medio Maratón de Valencia

Solo corre

¿Os acordáis? El ambiente llamaba a disfrutar, a sumar kilómetros, saludar a los nuestros, responder a los ánimos y a cruzar la línea de meta con una sonrisa bien grande. Empezaba la carrera, los ‘hola’, el ‘¡vamos!’, y mi respuesta era una mirada que asentía, un levantamiento de mano… había que guardar fuerzas. Diego me marcaba, vigilaba su pulsómetro, me advertía de cualquier peligro que pudiese haber en el asfalto (había que cuidar ese tobillo lesionado y evitar cualquier imprevisto). Primer avituallamiento y no paramos, Diego ya se encargaba de que me mantuviera hidratada. Llegábamos al kilómetro 10, no sabía tiempos, ni pulsaciones, solo corría, mirada la frente y muy pendiente de mi compañero de carrera. “¡Hola Gema!”, “¡Vamos Miss Leggings Run!”, “¡Lo vas a conseguir!”. Levantaba la mano, el pulgar, lo que fuese con tal de responder, pero ni una palabra. ¿Era necesario tanta concentración? “¿Mantenemos el ritmo?”, me preguntaba Diego. “Sí, mantenemos”, yo respondía.

Algo se torció

Volvíamos a pasar por el Paseo de la Alameda, kilómetro 13 y la canción de ‘Carros de Fuego’ nos daba ‘gas’, pero algo iba mal, tenía la sensación de querer ir al baño ¡ya estamos otra vez! Nos adentrábamos en el centro, apenas pasamos un kilómetro más y empecé a mirar el pulsómetro. Íbamos bien de tiempo, me confié y bajé de ritmo. Diego y otro chico que se unió en carrera para acompañarnos se distanciaban, se giraban y no dejaban que me descolgase, pero mi cabeza ya empezaba a pensar. Kilómetro 15, llegábamos a la plaza del ayuntamiento y allí estaba Joxe Speaker, le choqué la mano, pero no fue como el resto de las veces, yo no estaba para celebraciones. Nos adentrábamos en la calle Colón y mi mirada era constante al pulsómetro. Diego no lo dudó y me lo quitó. Dejábamos el último puente y afrontábamos la recta ‘eterna’ a partir del kilómetro 17, ¿cuántas rotondas pasamos? Interminable.

Medio Maratón de Valencia

Foto por Carnitas Serrano

Sufría por mi y por Diego, ¡no podía! “Gema, el ritmo es este. Tienes que correr a mi lado. Así, si que lo conseguimos”. Sus mensajes de ánimo eran constantes, pese a que él, eso creo, sabía que a ese ritmo no lo lograríamos. Él no bajaba la alerta y seguía tirando de mi. Recuerdo muchas imágenes de algunos de vosotros, dándome ese empujón para llegar a meta, ¡no podía! Pero llegaba el final, sabía que estábamos cerca y saqué las últimas fuerzas que me quedaban. En ese momento todavía creía que igual podríamos lograrlo. Tiré, sprinté y Diego lo hizo conmigo. El arco de meta estaba ahí, cogí a Diego y cruzamos la línea juntos. ¡Terminamos! Lo miré y le pregunté. No lo habíamos logrado, nos quedamos en 1:47.

Así se resume mi tercera media maratón. ¿Merece la pena presionarse tanto? No la disfruté y lo cierto es que lo tenía todo a favor, un gran compañero de carrera, Diego, y junto a Rubén Gadea y Andrea Ferrándis de Sanus Vitae habíamos trabajado muy bien. ¡Ganas e ilusión tenía! Os diré que he aprendido algo, no quiero correr otra carrera más sin disfrutarla. Claro que sufriré, pero terminar así, no. Eso si, siempre hay que dedicar una sonrisa a cada logro, aunque el resultado final no sea de nuestro agrado.

Medio Maratón de Valencia


Aprovecho para saludar a Laura Espinosa, la conoceréis como Makeupnine, psicóloga, runner, esteticista y una chica encantadora con la que he podido compartir momentos de esta prueba, junto también a Esther Rodríguez, una de las grandes del Cárnicas Serrano de Valencia. Por supuesto, a los fotógrafos Hastphoto, captando siempre esa instantánea, a mi liebre Diego Muñoz y a todo el equipo de Sanus Vitae y como no, a mis compañeros bloggers de Valencia Runner, siempre incondicionales en cada prueba. ¡Y a todos vosotros!

2 Respuestas
  • Toni
    octubre 20, 2015

    Ers muy grande Gema hacer 1:45 en media es muy duro yo lo he conseguid dos veces,
    enhorabuena por tu tiempazo1:47,ers joven y tendras maa oportunidades…animo sigue asi,
    y conseguiras muchos1:45 y bajar tambien…gracias por tus comentarios ers grande..

    • MissLeggingsRun
      octubre 22, 2015

      Gracias!!! Te digo que lo volveré a conseguir disfrutando en carrera. Por cierto, enhorabuena para ti también 🙂

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