Mis test de rendimiento con Sanus Vitae

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Hoy sábado, 25 de junio, sentada delante del ordenador os digo: ¡Me encuentro cansada físicamente! He decido escribiros este artículo, porque creo que os puede ser interesante y útil saber en qué estado de preparación física me encuentro.

Como ya sabéis, el pasado mes de febrero hice mi segunda maratón, la Maratón de Barcelona, y fue terminarla y todo el trabajo realizado se fue al traste. Sí, salía a entrenar, pero eran entrenos que yo misma bautizaría de “perezosos”. Mi frase: “Voy a salir a hacer algo…” Hacer “algo” sin analizar nada más. Eso, con el paso de los meses, se ha traducido en volver hacía atrás.

Como ya os adelanté en otro post, tengo ganas de marcarme otro reto, y será en septiembre de 2017 con la Maratón de Berlín (ale, ya os lo he dicho :)) Como os dije, me apetece recorrer esos 42,195 km en una ciudad extranjera y Berlín, como os he escuchado decir a muchos de vosotros, ¡es mítica! Así que me espera lo que queda de 2016 y un 2017 de trabajo desde la base, sin perder de vista el objetivo, pero marcándome pequeños retos por el camino para lograrlo y sentir que estoy mejorando.

Estos planes se los planté al equipo de Sanus Vitae y me dijeron: Tenemos tiempo, pero vamos a empezar por el principio. Así que a partir de ahora Haruki Shiraishi será quien me ayude a lograrlo junto al resto del equipo que más adelante os iré presentando.

¡Puesta a prueba! Dos test de rendimiento

El primer paso era detectar mis zonas de entrenamiento y mi velocidad aeróbica máxima (VAM). Antes de someterme a los test ya le avisé a Haruki: “Cuando noto que estoy sufriendo, no logro aguantar”.

Test Conconi

El primer test al que me enfrenté fue el test progresivo en cinta de correr para buscar mis umbrales aeróbico y anaeróbico.

Test completo: Test Conconi

Resumiendo: Tengo una amplia meseta ligeramente por debajo de mi umbral anaeróbico (UAN) y que a intensidades elevadas no soy capaz de soportar el estrés fisiológico, porque tengo una acumulación desproporcionada de ácido láctico.

2.000 m ¡a tope!

Tuve que hacer 2.000 m en el menor tiempo posible. Haruki me acompañó con la bici y cuando me dijo: “¡Empieza!”, me emocioné y llegué a correr excesivamente rápido… ¿qué me pasó? Pues que antes de llegar al primer kilómetro ya le estaba preguntando a Haruki: “¿Cuánto llevo?” Él tenía el pulsómetro y yo corría perdida. Todavía no conozco mis sensaciones y no sabía mis ritmos y ni podía llegar a más o eso creía. Haruki no me contestaba y solo me decía: “Vas bien. Aguanta este ritmo”. A los pocos segundos escuché un pitido y me dije: “¿Acabo de hacer el primer kilómetro?” Seguí, pero notaba que mi ritmo iba bajando y cuando Haruki me dijo: “Venga hasta el final de la recta”. Mi mente ya se focalizó en llegar hasta allí, independientemente de que hubiese logrado hacer los 2 km completos. En efecto, llegué y paré. Finalmente hice 1.600 m… luego pensé: “¡Solo me quedaban 400 m para terminar! ¡Creo que hubiera podido! ¿O no?” No tengo ni idea, solo se que mi cabeza me dijo stop y el resto ya me daba igual.

Las conclusiones a este test coinciden con el anterior, no soporto el estrés fisiológico.

test de rendimiento

Os dejo con el artículo completo donde Haruki analiza ambos tests: Test de rendimiento para runners


Ahora, volviendo a las primera líneas del post, en las que os decía que ¡me encuentro cansada! Todo tiene sentido. Llevo dos semanas trabajando las pulsaciones bajas y esta semana he empezado a trabajar las altas, eso se traduce en sesiones de ¡SERIES! De momento aquí sigo… pronto os iré contando más cosas y mi evolución. La semana que viene os hablaré de la parte nutricional de la mano de Andrea Ferrandis.

Solo me queda deciros que ¡a seguir!

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