Mi segundo test de Conconi

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Hacía tiempo que quería enseñaros estos datos, los resultados de mi segundo test de Conconi para valorar mi rendimiento. Lamentablemente, por falta de tiempo no he podido haceros llegar los resultados que fueron tomados el pasado mes de diciembre. ¿Tiene sentido que os los enseñe ahora?

He pensado si realmente merecía la pena volver a ellos, un tema pendiente que he ido arrastrando y que no encontraba el momento de sentarme y escribir sobre ello. Finamente he pensado ¿por qué no? Detrás de esos resultados hay un trabajo detrás que se ve reflejado, tanto por el deportista, que es mi caso, como por mi entrenador Haruki de Sanus Vitae.

Así pues, de nuevo volvía a enfrentarme al test de Conconi.  La prueba es muy sencilla, subirme a una cinta de correr y ver hasta donde podía aguantar, mientras la velocidad iba aumentando de forma progresiva.

“Cuando termines una carrera o un entreno, siéntete orgullosa” Palabras de hoy de @haruki_shine Me las guardo. Hoy, volvía a enfrentarme al test de Conconi. 😅

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Segundo Test de Conconi

Os pongo en situación. De la primera prueba a la segunda pasaron tres meses y la fecha concreta de la prueba fue el 20 de diciembre de 2016. Venían las navidades y con un objetivo a la vista, la 10k de Valencia que se celebraba el 8 de enero, cuyo objetivo era lograr cruzar la línea de meta con la marca de 00:45. Lo veía un mundo, aunque Haruki, antes de subirme a la cinta me dijo: “Lo conseguirás”.

Estos fueron los resultados. Os muestro la gráfica comparativa del primer y segundo test:

Test Conconi

Esta fue la valoración de Haruki: “La mejora en el rendimiento es evidente. Además de llegar a velocidades más altas, la economía cardíaca se ve reflejada desde las primeras velocidades del test. A 10km/h las pulsaciones son 26ppm de diferencia entre ambos tests. Esto ocasiona que lleguemos a velocidades más altas sin tanta fatiga previa, retrasando el valor de umbral anaeróbico. En todo momento, la curva del segundo test se sitúa por debajo del primer test, esto es síntoma de un buen trabajo en todas las zonas de entrenamiento”.

Cierto. Durante tres meses habíamos trabajado por el principio, entrenar a pulsaciones muy bajas, algo que a mi me ponía de los nervios, pues veía que mi ritmo era excesivamente lento y estaba muy pendiente del reloj, lo que se traducía en un descontrol de mi ritmo cardiaco. Eso me molestaba y odiaba los días en los que tenía que correr 30’ a 130-140 pulsaciones. Pero ¿no dicen que tenemos que confiar en nuestro entrenador? Así lo hice y sí, tenía razón cuando me decía “Calma…”.

Ahora, a marzo de 2017 puedo decir que logré mi objetivo en esa 10k, pero lo más importante ha sido darme cuenta de que trabajando se logran las metas propuestas. Da igual cuanto tarde en conseguirlo, solo merece la pena si el camino es divertido, aunque a veces ¡cueste!

Os dejo con el artículo de mis primeros test, por si os apetece recordarlos: Mis test de rendimiento

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