Media Maratón: Ya te siento, pero no quiero deshincharme

by

Miré el pulsómetro, con el sonido entrecortado de mi respiración de fondo. Hacía calor, necesitaba hidratarme. Ya no tenía sueño. Eran las 8:45 AM de uno de los últimos días de agosto. Había terminado mi entrenamiento de 40 minutos, a un ritmo cómodo (o eso ponía en el plan de entrenamiento). Mis sesiones de kilómetros se habían visto incrementadas, fue entonces cuando empecé a visualizarlo. Mi objetivo ya no solo quedaba escrito en el calendario, sino que mis piernas y cabeza empezaban a sentirlo.

¡Esto ya va!

Vuelvo a sentarme delante de una hoja en blanco y a escribir aquello que se me pasa por la cabeza. Retomo mis artículos en el blog con una escena vivida no hace mucho y que hace que me diga: Gema, ¡esto ya va!

Para muchos, y me incluyo, septiembre se traduce en la vuelta a la rutina, en la visualización de aquellos retos que dejamos fijados. Recuerdos de esos días, no muy lejanos, que nos decíamos: Voy a descansar y a la vuelta de vacaciones voy a por ello, retomo mis entrenamientos y pongo rumbo a mi objetivo. ¿Os suena?

Vibro pensando en mi objetivo, es retador pero puedo deshincharme

Soñar con lograr ese objetivo hace que me emocione, que vibre, que sienta que puedo hacerlo ¿Y por qué no? Se dice que el camino hasta alcanzarlo es retador, apasionante… incluso divertido. El mismo subidón de adrenalina que me motivó a inscribirme en esa prueba, en volver a dibujar un reto, aunque puede que me deshinche por el camino. Soy consciente de ello. La rutina es una realidad y no es fácil llevarla de compañera.

La rutina cansa, agota, se convierte en monótona. Esa ilusión que me sacaba una sonrisa, puede terminar con un: ¿Qué necesidad?

Organización para que sea más viable

Organización. Esa es la única manera que tengo de hacer que esa rutina no se convierta en una montaña, cuya cima me resulte inviable de alcanzar.

  • Jornada de ocho horas: Madrugo. Una vez en marcha, me doy cuenta de que no soy la única y de que muchos otros al igual que yo han tomado la decisión de hacerlo. Cumplir con el entrenamiento a primera hora de la mañana para dejar los deberes hechos. Entro a las 9h a la oficina y salgo a las 18h con mi sesión de entreno hecha. ¡Me queda tiempo para dedicarme a todo lo que rodea a Miss Leggings Run! Añado: y a descansar, sumado a organizarme para el día siguiente.
  • Todo listo la noche de antes: Ropa para correr y la ropa del trabajo lista para ser usada al día siguiente, sumado a los tuppers necesarios para afrontar el día. No puedo tener excusas del tipo: No me da tiempo.
  • Si tengo que salir a entrenar, lo digo. Bien a compañeros de trabajo, en casa o lo comunico en redes. Mi mayor arma para no escaquearme.

Ahora. Querida Media Maratón de Valencia, sueño con cruzar tu línea de meta, otra vez. 😉

 

¿Quieres recibir la newsletter?