En media hora lo decidí

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Venga, ¡que si que llego! Después de un día en familia, comilona con paella de fideuá incluida, llegan las 19.30 h. y decido correr la “Carrera Popular de la Platja de Piles”. 8km a las 20.00h. del mes de agosto.

Mi subconsciente me decía que terminaría corriéndola, pero sabía que no era muy apropiado después de cómo apuntaba la jornada. Pero tenía el billete que me aseguraba que podría hacer de las mías: El día de antes compré el dorsal por Internet.

De Denia (Carretera de les Marines) a Daimuz, incluyendo cruzar el pueblo de Oliva, este fue el trayecto rumbo a la carrera. Si conocéis la zona sabéis a lo que me estoy refiriendo: TRÁFICO. Miraba el reloj, estaba de copiloto y me decía a mi misma: Igual ni llego a tiempo para correrla. Intento evitar estas situaciones de estrés, pero esta me la había creado yo misma. “Si sabías que ibas a correrla… ¿no podías haberlo decidido con un poco más de antelación?” Esto fue lo que me repitió mi familia cuando les llamé y les dije: ¡He terminado la carrera!

Tres, dos, uno…

“¿Lo intentamos?”. Esto fue lo que me dijo José Carlos, amigo y marido de mi prima. Él se ofreció a acompañarme en la carrera y luchar por los primeros puestos de mi categoría. Conversación que tuvimos el día previo, momento en que adquirí mi dorsal y en el que pensaba que no terminaría corriéndola. Bien, “Tu marcas el ritmo”, le dije.

Empezamos. “¿Has visto que vamos a 4km/s el primer kilómetro? ¡Rebaja!”. Él sabía que podía mantener el ritmo, pero yo no lo tenía tan claro. Pasamos el kilómetro 2 y lo hacíamos al ritmo marcado.

No estaba disfrutando. No me sentía bien. Dejamos atrás el kilómetro tres y necesitaba una botella de agua, incluso me plantee abandonar. Mi cabeza no paraba de ‘maquinar’: Qué hago aquí, me retiro, ¿cómo vas a abandonar?, estoy casi a la mitad, ¿todavía me queda la mitad?… Analizando la escena, me imagino a ambos lados de mi cabeza un duelo de dos personitas, la vía cómoda y la vía que cuesta. En este momento os aseguro que me quedaba con la vía cómoda.

En media hora lo decidí

Llegamos al paseo marítimo. Fue en ese momento cuando José Carlos me dijo que lo teníamos hecho. Tan solo nos quedaban dos kilómetros para terminar. Podrían haber sido dos kilómetros perfectos gracias a la animación: mensajes de ánimo, choques de mano… pero, en mi cabeza seguía la batalla interna. ¡Solo dos km!

Alcanzamos la recta final, ese último kilómetro que quería desterrar cuanto antes. Me dije: “Gema corre y termina ya”. José Carlos seguía lanzándome mensajes para que no cayese. Reconozco, que incluso estando tan cerca de la meta, volví a pensar en retirarme. Sin embargo, la necesidad de llegar a meta hizo que corriese, más y más fuerte. José Carlos me miraba y seguía gritándome. Gema, ¡lo tienes!

No fue mi mejor tiempo, pero rozamos el objetivo. Finalmente, quinta de mi categoría con un tiempo de 37 minutos. Esto me lo tomo como ¡un calentamiento para septiembre! 😉

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