Con las zapatillas puestas y vuelta para casa

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Tener el hábito de correr, de calzarse las zapatillas, no recae de forma divina sobre unos elegidos. “Qué constante eres, qué fuerza de voluntad, yo es que soy incapaz…” ¿Os suena? Lo dejo escrito: la constancia se hace, no nacemos con ella.

Pero para alcanzar eso que se ve, aquello que se muestra en las redes sociales a modo de una foto o esos tiempos que quedan guardados en un pulsómetro existe una historia detrás y generalmente no suele ser corta, ni sencilla, sino la suma de muchos capítulos, unos más gratificantes y otros, no tanto.

Como siempre nos quedamos en la parte final, esta semana, tras responder a unas preguntas para una entrevista, me ha llamado la atención una en concreto: ¿Cómo recuerdas tus inicios en el running? ¿Qué fue lo que más te costó?

Mis inicios me hacen viajar al colegio, cuando competía en Campo a través y lo cierto es que no recuerdo cuánto me costó empezar ha hacerlo. Lo he practicado desde pequeña y no puedo explicar ese: “Puffff, recuerdo lo mal que lo pasaba al principio”. Pero sí vienen a mi memoria situaciones que han hecho que me vuelva a casa y termine sin salir a correr.

Lo que no me ayudó a salir a correr

Quizá, os sintáis identificados con alguna de las situaciones que os voy a exponer, porque, sea como sea, siempre hay un camino que recorremos para alcanzar nuestros objetivos y no suele ser fácil.

  • Sin música, ni hablar: Lo he hecho. Salir de casa ya equipada, sin ganas de correr y volverme por decir: “Ayyyy me parece que va a ser que no voy a correr porque me he dejado los auriculares. ¡No puedo correr sin música!”. ¿En serio? He tomado la decisión, lo he logrado, he invertido tiempo en cambiarme y ¿una vez en el lugar me vuelvo para casa? Eso es negación, eso es perder el tiempo. Y sí, me ha pasado no solo en una ocasión, sino unas cuantas.
  • Pensar que la suerte existe: No, no es suerte. Puede que lo haya logrado alguna vez, haber hecho esa marca o rozarla, pero si me relajo, si pienso que: “Hoy no salgo, mañana tampoco, mis piernas tienen memoria…”, luego no puedo confiar en que el día de la carrera todo será perfecto y que lograré mi objetivo. No.
  • Es que no tengo el kit completo para correr: ¿Cómo? Recuerdo cuando corría de pequeña y lo hacía con un polo de la empresa de textil donde trabajaba mi padre. Entiendo que se nos puede olvidar ciertas prendas para correr, pero he vivido situaciones en las que por no tener “la camiseta técnica” tomar la decisión de quedarme en casa (en realidad sabía que si buscaba por algún cajón alguna camiseta encontraría).
  • No tengo el pulsómetro cargado: Entiendo que si tenemos un entrenamiento específico el pulsómetro es nuestro guía, pero cuando estamos empezando a correr ¡esto no puede ser una excusa! Recuerdo que antes de emprender con el blog, no sabía qué significaba eso de los ritmos. Cierto, lo he hecho, quedarme en casa por no tener batería en el reloj.
  • No corro por ahí porque hay mucho pro. Sentirme cuestionada, todos me adelantan, creer que están pensando lo lenta que estoy corriendo. ¿De verdad? Me he visto en situaciones en las que he cancelado mi entreno por no cruzarme con corredores que creo pensar ser más experimentados que yo. ¿Y eso es un problema? Opino que no. Dejemos de pensar en el que dirán y sintamos nuestras zancadas, en cómo mejoramos y lo que estamos experimentando. Lo que pase a nuestro alrededor, no debe importarnos.

Quizá suenen situaciones tontas, pero analizándolas y volviendo a ellas me han hecho pensar que en más de una ocasión me han condicionado y han logrado que me quede en casa.

Luchar contra ello puede que luego se traduzca en alcanzar esa constancia que muchas veces no logramos encontrar.

2 Respuestas
  • Karina
    julio 19, 2018

    A veces uno busca solo escusas por no salir. Y al final es lo que más te reconforta. Da igual a que ritmo un día vas mejor otro mas lenta. Pero hay que salir.
    Para mí es terapia. Llevo un año y estoy mas que agradecida.
    El ambiente . La gente. Todo me encanta.

    • MissLeggingsRun
      julio 19, 2018

      Tienes toda la razón. Lo que cuenta es salir, porque lo que ganamos después de hacerlo es una recompensa muy grande. Me alegra que te aporte tanto el correr. ¡Besos!

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