¿Corres con liebre?

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En carrera ¿corres con liebre? Hace relativamente poco me hicieron esta pregunta. No dudé en mi respuesta.

Seguir a mi liebre, sin pensar en nada más, solo mirar al frente y correr. ¡Por supuesto, mi liebre sabía muy bien hasta dónde podía llegar y también…! Estos son los pensamientos que se dejan ver por mi cabeza cada vez que me preguntan si me gusta correr con liebre (pacer), teniendo muy presente la importancia de la frase final: “Mi liebre sabía muy bien hasta dónde podía llegar y…” (luego volveré a ella).

La liebre suele ser una persona con un nivel superior al nuestro, aunque también puede serlo con un nivel similar. Es lógico pensar que cuanto mayor nivel tenga la liebre y más parecido sea al nuestro, más distancia nos podrá acompañar. En el caso del corredor popular, lo habitual es que la liebre sea capaz de hacerlo durante todo el recorrido. Frases como: Yo te marco el ritmo y así te ayudo a hacer el tiempo que buscas. ¿Os suena?

Cuando un ‘sí’ es un ‘SÍ’

Si tengo un objetivo la busco, a ella, a mi liebre. Apuesto por correr con una persona que tire de mí, que sepa cuál es mi límite, que pueda exprimirme cuando sea pertinente, pero también que sepa entenderme, detectar cuando un ‘no’ es un ‘no’, o por el contrario un ‘no’ lleva oculto un ‘sí: un ‘sí’ que significa SÍ PUEDO. Vuelvo a la frase anterior y la completo: “Sabía muy bien hasta dónde podía llegar y… también conocía mi cabecita».

Quizá estoy dejando de lado el trabajar mi ‘coco’, el tirarme a la piscina cuando creo que mi cuerpo me dice: dale. Saber cuando mis pulsaciones me dicen que eche el freno o cuando tengo la capacidad de dar ese puntito más que me causa esa sensación de agonía, no muy bien llevada, por cierto. Sufrir, creo que es esa la palabra.

Recuerdo esta frase, que tantas veces ha salido de mi boca: ¡No me gusta sufrir! Pero también cuando estoy en una sesión series y mi cuerpo sufre, pero mi cabeza me hace ver lo grande que está siendo la satisfacción de saber que puedo lograr terminar esa serie en tiempo.  Un poco contradictorio. Quizá suene un poco así.

Si empiezo a saber controlarme, a reconocer hasta dónde llegan mis limites, incluso a arriesgar ¿por qué siento que en una carrera no seré capaz de liderar situaciones de este tipo?

Autoconfianza

La autoconfianza. Una palabra que muchas veces queda escondida. La autoconfianza “se define como la creencia de que uno puede llevar una conducta deseada de manera exitosa. Además, consiste en la confianza sobre la propia habilidad para ejecutar habilidades físicas, psicológicas y de percepción; el estado de acondicionamiento físico propio y el estado de entrenamiento, y el potencial de aprendizaje propio”, así me lo explicó Vicky Cervera, psicóloga deportiva en Sanus Vitae.

¿Correr con liebre trunca mis esfuerzos por trabajar mi autoconfianza? ¿O quizá me ayuda a corroborar que soy capaz de actuar con confianza?

Os dejo el articulo que elaboré sobre este tema, tras trabajar este tema es una de mis sesiones con Vicky: Trabajando mi autoconfianza

 

 

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