Correr con menos ropa en verano, pero…

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Esta vez lo tenía decidido. Con el conjunto en mente, me cambiaba de manera apresurada. Ya en la puerta, di marcha atrás en busca de una camiseta. No podía salir en sujetador deportivo/top desde casa…

La ciudad

¿Salir de casa en top? Sé que terminaré desprendiéndome de esa segunda capa y dadas las altas temperaturas, tampoco la necesitaré para entrar en calor. Terminaré llevándola en la mano, algo que me incomoda, y mucho. Entonces, ¿por qué me hago esta pregunta? ¿Por qué sigo retrocediendo cada vez que abro la puerta y me imagino corriendo con poca ropa? Me visualizo zancada a zancada recorriendo la acera de la ciudad hasta llegar al cauce del Río Túria, lugar donde suelo salir a entrenar en Valencia. Cuando llego allí, un entorno donde la vestimenta ‘runner’ tiene su parte de protagonismo, no siento incomodidad alguna. Correr en sujetador deportivo/top es algo ‘normal’. Y ahora me pregunto: ¿Qué es lo normal?

La playa

En cambio, cuando sumo kilómetros por la playa o por el paseo marítimo no me cuestiono nada. No me planteo cómo salgo de casa, solo pienso en mi comodidad, en correr lo más ligera posible porque mi cuerpo lo agradecerá. ¿El contexto ‘veraniego’ y/o lugar me hace tener otra percepción de lo que «debo» llevar para salir a practicar running?

Me pregunto…

Aunque creo que mi razonamiento no es del todo parejo en ambas situaciones. Pienso, analizo y viajo a mis madrugones cuando estoy en un ambiente más estival.

Madrugar, esa es la palabra. Salgo a la calle y apenas hay gente, podría contarlos y me acuerdo de ellos, de los más mañaneros queriendo pillar sitio en primera línea de la playa. Poco más. Mi carrera es prácticamente en solitario. El silencio, el sonido de las olas y el despertar del sol se convierten en mis compañeros de kms. ¡Qué más da lo que lleve puesto!

Espera. Eso es.

Lo he dicho. He pensado en ellos, en el resto.

Vuelvo a la ciudad. Cuando recuerdo mis entrenos urbanos, lo hago. Pienso en ellos, en el que dirán, qué observarán por salir más ligera de casa.

“En verano me sobra todo”, acostumbro a decir. La solución es sencilla, ¿no? Entonces… ¿me estoy cuestionando los diferentes contextos o algo más?

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