Alcancé mi límite

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Tan solo quedaban 10 minutos para que diese comienzo la carrera y nerviosa intentaba colocarme el dorsal. Los imperdibles… siempre termino doblando alguno. Terminaba de recoger el dorsal preferente A, me estrenaba en el cajón de los de delante y lo hacía en la 3ª Carrera Never Stop Running “Nunca te rindas” del Circuito Divina Pastora de Carreras Populares Ciudad de Valencia. Me esperaban 5km muy rápidos.

Sin calentar llegaba a mi posición, primer error. Me situé detrás de los primeros, ya estaba demasiado delante, no hacía falta avanzar más. Me quedé en uno de los lados, apenas me dio tiempo a pensar. Solo sé que mis piernas me decían: “¡Qué haces aquí”, mi cabeza: “Vete a dormir” y mi corazón: “Puedes hacerlo, disfruta de este momento”.

Emoción y cansancio

Salimos. Estaba tan dormida que todavía no era consciente de que estaba cerca de corredores ‘muy veloces’, aunque no tardé en darme cuenta cuando sus zancadas marcaron mi ritmo.

Primer kilometro a 3’43. ¿Gema, dónde vas? Intentaba coger ritmo, mientras mi cabeza recordaba las palabras de mi entrenador Haruki: “Puedes correrla por debajo de 4 min/km”. Pero mis piernas no estaban activadas, sentían el cansancio y los tobillos me dolían (fruto de querer aguantar con los tacones hasta el final en la boda del día anterior).

Llegamos a la recta de la Avenida del Puerto, a eso del kilómetro 2. Mi cabeza me transportó a dos años atrás, vez en que intenté grabarme en carrera, pasé mucho calor y esa recta se me hizo eterna. Esta vez una voz me sorprendía, era mi compañero de equipo Víctor, de Sanus Vitae: “¡Vas muy bien!”. ¡Me había cazado! Él salía bastante detrás de mi y él sí que se estaba pegando un carrerón. Quise seguirlo, pero me conformé con hacerlo a lo lejos. Intentaba no perderlo de vista.

Alcancé mi límite

Carreras_valencia_NeverStop_2

Mi límite…

Asomábamos la última recta. Estábamos en el último kilómetro. Mi coco empezó a pensar y lo hacía porque miraba el pulsómetro. Me avisaba que mis pulsaciones se estaban disparando. No quería bajar el ritmo, pero poco a poco los números subían. Me acercaba al 4 min/km. “Gema, aguanta un poco más”, me decía. Como os contaba, mi cabecita pensaba, mucho. Pero viajaba y lo hacía pensando en los valientes que en ese momento estaban enfrentándose al maratón de KOA Distance, prueba de tres etapas que se estrenaba en Valencia este fin de semana. Había estado estos días al otro lado, cubriéndola por las redes sociales y era difícil no pensar en ellos. “Gema, ¿qué es un km? ¡nada!”. Pensamiento al que también se le sumó este: “¡Esto es una serie en toda regla!”. Mientras, mi respiración daba signos de que estaba llegando a mi límite, un corredor me adelantó y no dudó en girarse para darme ánimos. Él hombre seguía corriendo delante mía, pero no dejaba de girarse y tirar de mi.

Quedaban metros, muy pocos metros y mientras ese hombre seguía empujándome, veía a Víctor cada vez más cerca. Giré la curva y vi el crono. Estaba a punto de cruzar la línea de meta viendo avanzar los segundos rozando el tiempo de 20 minutos. Todavía podía hacerlo. Me exprimí lo poco que me quedaba, le di una palmada en la espalda a Víctor y le dije: “Venga, ¡vamos!” Lo miré, me miró y giré mi mirada a la izquierda. Ahí estaba ese hombre. Crucé junto a ellos la línea de meta.

Alcancé mi límite

Victor, compañero de equipo.

Alcancé mi límite

Alcancé mi límite

Y sí. Lo logré, ¡por los pelos! Tiempo: 00:19:56 / 03m 59s / km 🙂

Alcancé mi límite

El hombre del que os hablo, quien me acompañó hasta la meta. ¡Gracias!

El amarillo me dio fuerzas ¿os acordáis? Este top es muy 🔝 → El color fosfo ¿protagoniza tus carreras? 

Fotos: Adrián Sport Photo

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